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Feb. 7th, 2011

Angry [Meeko]

fin de exámenes y principio del vacío.

 Supongo que hay algo que he estado intentando evitar. Cuando los exámenes terminan de repente tienes tiempo para todo y aunque eso es liberador, también es abrumador y cuesta acostumbrarse. Intentas dormir a pierna suelta para recuperar todas esas horas de sueño y tu mente te despierta puntualmente a las 7.15 de la mañana. Sin embargo, no es eso lo que yo quería contaros – si es que hay alguien que sigue ahí para oírme-. Desde que acabé los exámenes he estado pensando en algo que escribir. Pero no se me ocurría nada. Nada. Puedo contaros las características anatomopatológicas del foco de Ghon o lesión primaria de la tuberculosis. Puedo explicaros la diferencia entre el síndrome nefrótico y nefrítico. Puedo enumeraros los diferentes músculos inervados por el XI par craneal o nervio glosofaríngeo. También puedo apartar el temario médico y contaros la gran fiesta que nos pegamos al acabar exámenes. Puedo contaros las vidas de cualquiera de mis amigas. O el último capítulo de cualquier serie o mi opinión sobre el último libro que he leído. ¿Pero de mí? No hay absolutamente nada que contar. Me siento totalmente vacía por dentro. Y no sé si sabré como llenarme.

Nov. 2nd, 2010

Angry [Meeko]

mi vida como intento de médico III.

- No, no…poneos los guantes, que vais a meter las manos y decirme de que ha muerto este hombre.

No os voy a mentir. Meter las manos en el abdomen de un hombre que sabes que ha muerto hace un par de horas es probablemente una de las cosas más espeluznantes que he hecho desde que empecé la carrera. Y asquerosa, también. Huele mal, hay muchísima sangre por todas partes y…y joder, el hombre parece que vaya a levantarse de un momento a otro y decirte “eh, deja de sobarme el estómago, ¿quieres?”. Sin embargo, a la vez hay algo de increíble, de alucinante, de maravilloso en todo eso. Mientras estás luchando contra el instinto por sacar las manos de ahí y largarte corriendo con los guantes llenos de sangre, hay una pequeña vocecita que dice “Hey, que alucine”.


Oct. 29th, 2010

Angry [Meeko]

fuertes, pólvora y humo.


Hay algo roto dentro de mí. Y ojala pudieras curarme. Pero no es como una espina envenenada, que si logras agarrarla bien la puedes sacar entera, sin apenas un rasguño. Tampoco es como algo que se rompe en alguna parte. Si pudieras recomponerme pedazo a pedazo, creo que sería capaz de soportar el dolor con gusto. Es…es difícil de explicar. Es como…Creo que todos poseemos un sitio privado, localizado en alguna parte del corazón, entre los ventrículos o las aurículas. Es como un pequeño fuerte donde colocas la parte más íntima, más privada de tu alma. Quizá ese pequeño fuerte sea lo que hace que tú seas tú y no otra persona. Por lo general, nadie enseña ese rincón a nadie, salvo a veces a alguien al que se ama mucho. Y ahora mismo…ahora mismo siento como si mi propio fuerte hubiera sido volado con pólvora, dinamita y…y todos los nombres de explosivos que se te ocurran. No queda nada de mi pequeño fuerte, excepto cenizas y una enorme columna de humo. Y todas esas cosas pequeñas que escondía y que no quería que nadie supiera que existían están…están al descubierto y chillan y lloran asustadas, tratando de ocultarse debajo de una brizna de hierba o unos matorrales pequeños. Pero….no es fácil.

Forastera, página 596. Diana Gabaldon.


Angry [Meeko]

fuertes y pólvora.

Hay algo roto dentro de mí. Y ojala pudieras curarme. Pero no es como una espina envenenada, que si logras agarrarla bien la puedes sacar entera, sin apenas un rasguño. Tampoco es como algo que se rompe en alguna parte. Si pudieras recomponerme pedazo a pedazo, creo que sería capaz de soportar el dolor con gusto. Es…es difícil de explicar. Es como…Creo que todos poseemos un sitio privado, localizado en alguna parte del corazón, entre los ventrículos o las aurículas. Es como un pequeño fuerte donde colocas la parte más íntima, más privada de tu alma. Quizá ese pequeño fuerte sea lo que hace que tú seas tú y no otra persona. Por lo general, nadie enseña ese rincón a nadie, salvo a veces a alguien al que se ama mucho. Y ahora mismo…ahora mismo siento como si mi propio fuerte hubiera sido volado con pólvora, dinamita y…y todos los nombres de explosivos que se te ocurran. No queda nada de mi pequeño fuerte, excepto cenizas y una enorme columna de humo. Y todas esas cosas pequeñas que escondía y que no quería que nadie supiera que existían están…están al descubierto y chillan y lloran asustadas, tratando de ocultarse debajo de una brizna de hierba o unos matorrales pequeños. Pero….no es fácil.


Oct. 24th, 2010

Angry [Meeko]

a veces se nos olvida.


Supongo que a veces se nos olvida. Nos ponemos nuestras batas blancas, impecables que contrastan tanto con el pelo negro y rizado y parecemos más fuertes, más seguras. Aunque en el fondo temblemos como un cachorrito abandonado en medio de la selva salvaje que puede llegar a ser el hospital. Supongo que a veces se nos olvida. Nos reímos con los pacientes y les reñimos cuando les pillamos fumando. Les cogemos cariño demasiado pronto. Sí, eso es. Todavía no tenemos esa muralla que todos los médicos se construyen para que no les duela nada de lo que ven. Nuestra muralla apenas si tiene ladrillos. Por eso a veces, al ver a una persona tan consumida, que sabes que va a morir irremediablemente por culpa de ese maldito virus tienes ganas de salir de la habitación y encerrarte a llorar en el baño. Pero te quedas y permaneces con la sonrisa tensa y dándole conversación porque nadie ha venido a verlo. Que sí, que él se lo ha buscado y habrá dado mil problemas a su familia por culpa de las puñeteras drogas.  Que sí, que en cuanto salga volverá a hacer lo mismo y no lo dudará ni un segundo, porque a pesar de ser plenamente consciente de todo, en lo único en lo que puede pensar es en el próximo chute. Pero está solo. En más de un mes nadie ha venido a verlo. Y que triste tiene que ser estar atado a la cama sin que nadie venga a verte, sin conversación. Así que permaneces y sigues hablando con él, haciendo preguntas estúpidas, aunque no entiendas lo que te contesta, aunque te cueste imaginarte en esa situación tan devastadora. Supongo que a veces se nos olvida que hay cosas en el mundo que son jodidamente terribles y que una bata blanca no puede cambiar. Cuando el efecto de la metadona es demasiado fuerte, te despides con otra sonrisa y le pides que se mejore. Él se ríe y te dice que eso espera. Supongo que a veces se nos olvida que hay personas que nunca van a mejorar.


Oct. 21st, 2010

Angry [Meeko]

no time.


Siento la imperiosa necesidad de parar al alguien por la calle y pedirle que si le sobra tiempo, aunque sean 5 minutos, me los regale.

Oct. 17th, 2010

Angry [Meeko]

39 días.


Y mientras organizas, apuntas y subrayas todo lo que quieres ver en la ciudad, te das cuenta de que este viaje a Londres con tu mejor amiga va a ser, probablemente, lo mejor que te va a pasar en toda tu puñetera vida.

Oct. 13th, 2010

Angry [Meeko]

la carretera.

Casi toda la ciudad estaba quemada. No había señales de vida. Coches en la calle con una costra de ceniza. Todo estaba cubierto de ceniza y polvo. Había un cadáver en el portal, tieso como el cuero. Se arrimó al chico, tratando de esconderlo del horror. Ten presente que las cosas que te metes en la cabeza están ahí para siempre, se dijo. Quizás deberías pensar en eso.

Algunas cosas las olvidas, ¿no?


Sí. Olvidas lo que quieres recordar y recuerdas lo que quieres olvidar.


La carretera, Cormac McCarthy
página 16.

Oct. 2nd, 2010

Angry [Meeko]

mi única excepción.


Todos tenemos una.
Y quien te diga que no, miente.

Sep. 27th, 2010

Angry [Meeko]

espinitas.

L y yo hablamos de estas cosas a veces, cuando las noticias inesperadas nos golpean duro y fuerte justo en la boca del estómago. Y lo hablamos y no nos queda otra conclusión que suponer que por mucho que pasemos página o cambiemos de libro, siempre nos joderá el saber que te has echado novia o se va a vivir con otra. Que eso del que hubiera pasado si o el que tiene esta que no tenga yo es algo que siempre va a estar ahí, acechando. Que son esa clase de espinitas clavadas que disminulas más o menos bien y la tapas con un montón de tiritas, de esas de dibujos animados para niños pequeños, porque ya te da miedo hasta dejar que la herida se oxigene, no vaya a ser que los puntos vuelvan a saltar y la liemos parda. 

L se ríe, y desde la distancia me la imagino atusandose el flequillo, y me dice que no nos queda otra que seguir manteniendo pulsado ctrl+al+suprimir hasta que consigamos poner los datos a cero y reiniciar.

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